Para no ser menos: hablemos sobre la reforma tributaria

tela de araña

Por Enrique Fernández Darraz

Más allá de las diversas combinaciones de materiales y formas utilizadas por las arañas para construir sus telas, de acuerdo a los objetivos que tengan, lo que con certeza sabemos es que el hilo que producen es el material más resistente y elástico que se conoce.

Según los expertos, resiste cinco veces más que un cable de acero de un grosor equivalente y, al mismo tiempo, puede extenderse un treinta por ciento más que su tamaño original, sin sufrir daño alguno.

Esta breve reflexión a propósito de la reforma tributaria y del cerro de críticas que se ha acumulado en los últimos días.

Para muchos ha sido una sorpresa que la Nueva Mayoría (o Concertación más Partido Comunista institucionalizado) esté negociando los contenidos de la reforma. Se le acusa, por lo mismo, de volver a la política de los consensos sin tener la necesidad de hacerlo, ya que dispone de la mayoría parlamentaria que le permitiría prescindir de la buena voluntad de la oposición para aprobarla.

Sin embargo, pienso que lo sucedido era algo absolutamente esperable. Es más, me atrevo a prever que lo mismo pasará (aunque por razones diferentes) con las otras dos “Reformas de Fondo” que prometía el programa político de la actual presidenta: la educativa y la nueva Constitución.

Pienso que los analistas se equivocan cuando acusan a la Concertación de volver a la política de los consensos por un cierto hábito o colusión con su enemigo. Como si existiera un ethos que la lleva a un estado de permanente negociación.

Las explicaciones son a mi parecer más simples y se relacionan con el cálculo que hacen de permanecer en el poder.

La primera razón tiene que ver a –  mi juicio – con no poner en jaque a la propia Nueva Mayoría. Como bien sabemos, al interior de ella conviven seres de los más diversos colores e intereses. Por lo mismo, una actitud “intransigente” o “dogmática” respecto a los postulados iniciales del programa es una atentado para la cohesión de la Nueva Mayoría. Y eso debe evitarse siendo “flexibles”.

La segunda razón es algo más pueril. No es difícil imaginarse la cantidad de conversaciones o llamados telefónicos recibidos por quienes hoy están en puestos políticos, en que empresarios o sus cercanos les han hecho ver las complejidades de esta reforma y las insondables consecuencias que puede llegar a tener una reducción de utilidades en las donaciones para las campañas políticas. Por lo mismo, deben haberlos llamado a ser cautelosos a fin de continuar manteniendo un adecuado equilibrio en los intereses de todos y todas.

Por último, quiero pensar que también existe otro objetivo más altruista de fondo. Quiero creer que la Concertación ha mantenido su agenda original de reformas políticas como un elemento central de su pensamiento de largo plazo. Y, por lo mismo, está dispuesta a seguir haciendo todas las concesiones que sean necesarias a fin de terminar con los antiguamente llamados “enclaves autoritarios”. Su reducción al mínimo le da – eso al menos se ha creído – la posibilidad de modificar el sistema en el futuro de manera definitiva. No es coincidencia entonces lo que está sucediendo con la negociación que se lleva en paralelo del sistema binominal y su posible cambio a un sistema electoral más democrático, como el de cualquier país civilizado de este planeta. Por lo mismo, sería ridículo pensar que la derecha no ha hecho sentir sus condiciones para avanzar en ello, sin cuyo apoyo es absolutamente imposible cambiarlo.

De este modo, entonces, la reforma tributaria se ha transformado en la primera telaraña que la Concertación ha tejido en este nuevo período: originalmente – según nos explicaron – tejida con hilos de acero, pero que se han ido haciendo cada vez más flexibles, al punto de estirarse incluso más del treinta por ciento, sin sufrir daño alguno aparente.

A propósito de esto último: a pesar de conocer exactamente la estructura y composición de las telarañas, la ciencia aún no ha sido capaz de reproducirlas.

Tal vez los investigadores deban dejar de estar encerrados en sus laboratorios y venir a darse una vuelta al parlamento, para ver cómo lo han logrado la Concertación y su nueva comparsa.

*Doctor en Sociología por la Universidad Libre de Berlín

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