Bienvenido a América Latina, Monsieur Piketty

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Julio Sau Aguayo

Thomas Piketty, el economista y académico francés de 42 años, investigó durante 15 años para escribir “El Capital en el Siglo XXI”, primer libro sobre la historia global  de la desigualdad que a fines de abril pasado se transformó en el libro más vendido en “Amazon”, ascendiendo  esta semana al tercer lugar en la lista de best-sellers de no ficción en “The New York Times”, y transformándose para quienes lo llevan bajo el brazo “en la nueva herramienta de conexión social en ciertas latitudes de Manhattan” según “The Guardian”.

La editorial francesa “Seuil” publicó la versión original del entonces Director de Estudios en L’École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) en septiembre de 2013, cuatro meses después de Piketty obtuvo el premio bianual Yrjö Jahnsson de la Asociación Europea de Economía (EEA) que galardona a quienes antes de los 45 años logran realizar una contribución significativa en investigación teórica y aplicada en economía.

Piketty analizó la distribución de la riqueza en 20 países desde finales del siglo 18, comprobando la tesis que indica que “la concentración extrema de los patrimonios amenaza los valores de la meritocracia y de la justicia social de las sociedades democráticas”. Por ello, el premio le fue otorgado por sus “contribuciones originales a la economía pública, específicamente en el estudio de la desigualdad y la movilidad social con datos de impuestos, descubriendo hechos importantes y provocado nuevas discusiones que están influyendo en los debates académicos y políticos”.

En abril de 2014 la obra fue editada en inglés por “Belknap/Harvard University”, y un par de semanas después el francés comenzó a ser mencionado como “rock-star economist” por haber cautivado con su investigación a parte importante de los economistas, políticos e intelectuales de Estados Unidos y Europa. En el último trimestre de 2014, la editorial mexicana “Fondo de Cultura Económica” (FCE) publicará la versión en español que -en breves siete meses- ya se ha transformado en un clásico de las ciencias sociales.

Con una sólida base estadística Piketty examina -hasta ahora en forma indesmentida- cuál es la trayectoria global e histórica de la relación existente entre el crecimiento económico, la rentabilidad del capital y su concentración en cada vez menos manos. Si bien hay otras obras de gran solidez sobre la desigualdad, el Premio Nobel de Economía de 2008, Paul Krugman, asegura que “la auténtica novedad de ‘Capital’ es la manera en que echa por tierra el más preciado de los mitos conservadores: que vivimos en una meritocracia en la que las grandes fortunas se ganan y son merecidas”.

El economista francés determina en su obra que mientras el crecimiento económico ha fluctuado a nivel global entre el 1% y 1,5% como promedio en los dos últimos siglos, las ganancias del capital han crecido entre 4,5% y 5%. Con las irrefutadas cifras que presenta Piketty, se derrumban como un castillo de naipes las ideologizadas visiones sobre el efecto positivo del crecimiento económico en las sociedades nacionales en su conjunto, y sobre las capas medias en especial. Aún más, el economista comprueba que en los últimos 20 a 30 años esa tendencia se ha agudizado, contribuyendo al incremento de la desigualdad, de la concentración de la riqueza y el patrimonio en el 1% de la población, y  a la ola de indignación y de movilizaciones sociales que recorre todo el planeta.

Además de demostrar que el crecimiento económico ha profundizado la desigualdad en los periodos largos, comprueba que es posible restablecer el equilibrio mediante sistemas tributarios progresivos y la acción planificada del Estado. Basta con ello para convertir al libro en una herramienta indispensable para enriquecer el nivel del debate sobre la desigualdad en América Latina en general, fortaleciendo los puntos de vista críticos de connotados economistas de la región y los sustanciales aportes de la CEPAL en este sentido. Ello es especialmente válido en Chile, donde se comprueba una vez más que la derecha y buena parte del sector empresarial utilizan siempre la misma estrategia retórica y sin base empírica para intentar oponerse a cualquier cambio progresista. En efecto, el proyecto de ley del gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet plantea una reforma tributaria que, si bien elimina los beneficios tributarios asociados del Fondo Único Tributario y del Decreto Ley 600, está muy lejos de establecer algunos de los principales impuestos progresivos a las ganancias y al patrimonio vigentes en Estados Unidos desde los años 20. Y aún así las campanas empresariales y conservadoras tocan a rebato.

Convertido en celebridad, Piketty fue a Estados Unidos justo cuando el Presidente Barack Obama libra arduas batallas políticas en pro de un sistema de salud inclusivo, de la disminución de una parte poder del capital financiero, y contra la alta concentración de los ingresos y la riqueza. A su paso se divulgaron múltiples entrevistas y comentarios sobre “Capital” –como se conoce en Estados Unidos- siendo invitado a la Casa Blanca y al Departamento del Tesoro.

Al determinar cuáles son las grandes dinámicas que impulsan la acumulación y distribución de capital, el interés del gobierno estadounidense en la obra radica en que logra constatar histórica y estadísticamente el efecto redistributivo de los impuestos progresivos, reconociendo el rol histórico de Estados Unidos en el desarrollo de los sistemas tributarios como herramienta para combatir la desigualdad.

Krugman va más lejos. Considera que “la contribución de Piketty contiene una erudición auténtica que puede hacer cambiar la retórica. Y los conservadores están aterrorizados. Por eso, James Pethokoukis, del Instituto Estadounidense de la Empresa, advierte en ‘National Reviewde’ que el trabajo de Piketty debe ser rebatido, porque, de lo contrario, ‘se propagará entre la intelectualidad y remodelará el paisaje político-económico en el que se librarán todas las futuras batallas de las ideas políticas’”.

En efecto, Piketty expone con cifras que los mejores momentos históricos para la clase media norteamericana y para la igualdad fueron los periodos posteriores a la crisis de 1929 y de la Segunda Guerra Mundial, precisamente con la creación de los impuestos progresivos a las rentas, ganancias y patrimonio; así como con el “New Deal” impulsado por el Estado.

Al no ser una obra teórica ni ideológica, el novel clásico “El Capital en el Siglo XXI” está siendo un formidable reactivador del debate teórico, político e ideológico sobre la desigualdad no solo en Estados Unidos, sino también en Europa. Como plantea Krugman, “al anunciar la llegada de un ‘capitalismo patrimonial’”, va a cambiar la manera en la que pensamos nuestra sociedad y la economía”, y “revoluciona(rá) nuestra manera de abordar las disparidades económicas poniendo a los ricos en el centro del debate”.

Lo mismo está por ocurrir, sin duda y con sobradas razones, en América Latina. El libro de Piketty ha llegado en el momento adecuado y su versión en español no hará más que confirmarlo.

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