¿Y mañana qué?: El retorno y la re-construcción de las ideologías

ideologia21

Francesco Penaglia Vásquez

Hace 15 años los debates al interior de la izquierda “extra parlamentaria” -principalmente al interior de la izquierda heredera del pensamiento “revolucionario”- parecían totalmente descontextualizados de la realidad global y mundial. Así en universidades y otros espacios, diversos colectivos discutían sobre las estrategias y tácticas revolucionarias, organizaban foros y charlas sobre el poder popular y analizaban los aportes y aprendizajes de los procesos nacionales e internacionales. Mientras tanto, fuera de las universidades, la política debatía si Pinochet debía o no ser senador vitalicio.

De este modo, los micro espacios se transformaron en lugares de resistencia ideológica para ciertos grupos, en donde se combatieron los presagios que anunciaban “el fin de la historia”, combatiendo “el imperio del pensamiento único” (Seoane, Taddei y Algranati, 2008) o  lo que Hinkelammert (2001) denominó “totalitarismo de mercado”.

En la actualidad, parte de esos discursos -en ese entonces marginales de la política- han comenzado a avanzar hacia el espacio de lo público. De este modo, han nutrido a diversos fenómenos sociopolíticos que- al igual que en el resto de Latinoamérica- cuestionan y generan fisuras en el consenso hegemónico post dictatorial.

Ante ello, nuevos actores colectivos han manifestado en el último tiempo su rechazo al status quo a través de conflictos estudiantiles (2006, 2011, 2013), conflictos mapuches (2010-2013), conflictos territoriales-ambientales (Pascualama 2005-2006, 2013, Mehuin 2006, Caimanes 2010, Castilla 2010, Hidroaysén 2011, Freirina, 2012) y conflictos regionales (Magallanes 2011, Aysén 2012, Calama 2012).

Los nuevos discursos ya no sólo desarrollan un peticionismo al Estado, ej.: congelamiento de aranceles o del alza en los pasajes del transporte público. Hoy se cuestionan los cimientos del modelo exigiendo: fin al lucro, asamblea constituyente, cambio del sistema binominal, renacionalización del cobre, el agua y otros recursos nacionales, desarrollo sustentable, etc.

Sin embargo, si bien en términos gramscianos se evidencia un agotamiento del consenso neoliberal, como sostiene Modonesi (2008:137) “la pérdida del consenso no elimina la dominación hasta que no se construya una alternativa”.

En efecto, al interior de la heterogeneidad de grupos y actores colectivos que conforman y portan descontento y rechazo al orden dominante, cohabitan proyectos de reformismo y ruptura (de transformadora o autonomía).

En el primer espacio de “reforma” se encuentran diversos actores que, con proyectos socialdemócratas o nacional-populares buscan generar inserción e integración institucional para eliminar los enclaves autoritarios (Garretón, 2002) y modificar –o regular- al mercado. En este espacio se encuentran desde grupos de la concertación (Ej.: Candidaturas de Iván Fuentes y Giorgio Jackson), el PC, y hasta partidos como Igualdad.

Sin embargo al interior de este espacio reformista, las visiones son diversas. Algunas líneas políticas inspiradas en la renovación socialista o nutridas por experiencias como el frente amplio de Uruguay buscan crear un conglomerado heterogéneo que genere transformaciones pero con goberanabilidad y estabilidad a través de una democratización de la política y diálogo social-ciudadano. Otros – inspirados en el socialismo del siglo XXI y las experiencias de Chávez y Correa-, se inclinan por la utilización de las instituciones para la transformación socio-política. Finalmente se encuentran quienes, ven en la institucionalidad un espacio estratégico para la acumulación de fuerzas y, eventualmente, la construcción de un poder dual.

En el segundo espacio de “ruptura”, es posible identificar otro grupo heterogéneo de proyectos, los que debaten sobre la caracterización del sujeto, el Estado como herramienta o antagonista, el poder como recurso o dominación y las estrategias.

Al interior de este espacio los principales antagonismos son generados entre los grupos con una orientación marxista clásica y los grupos nutridos por las escuelas Frankfurtianas, postmodernas, anarquistas y –principalmente- autonomistas. De este modo, los exámenes críticos sobre el desempeño de los socialismos reales (principalmente la elitización del poder) y el surgimiento de experiencias en Latinoamérica como el Movimiento de los Sin Tierra, el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, el movimiento piquetero y los indigenismos ecuatoriano y boliviano, han potenciado el desarrollado de autores como Holloway (2002) y Zibechi (2003), quienes han propuesto que la transformación social se puede realizar creando espacios autonómicos autogestionados, de autoeducación y autodeterminación. Estas corrientes, con fuerte influencia libertaria se sustentan en la generación de valores solidarios – comunitarios y la destrucción del poder o su dispersión. En este espacio es posible encontrar a grupos que bogan por la autogestión de los colegios, la economía solidaria y cooperativismo como espacios autónomos a las lógicas capitalistas, las asambleas barriales como espacio de construcción del sujeto, entre otros.

En la otra vereda, en las escuelas marxistas clásicas se encuentras los grupos que mantienen una orientación hacia la conquista del poder y la construcción de partidos, criticando la imposibilidad de generar cambios políticos sustentables desde el autonomismo y reprochando la idealización de procesos como el Zapatistismo, indigenismo y los piqueteros (Katz, 2005; Greez, 2012). Finalmente en una posición intermedia se encuentran grupos que, manteniendo principios del marxismo clásico, ven al autonomismo como un espacio de resistencia de carácter defensivo (Goicovic, 1996). En esta línea, es posible enunciar actores políticos que nutridos por el Guevarismo, sostienen que la transformación no sólo depende de la tenencia del poder sino de un cambio en las relaciones sociales y la moral. En este contexto, las prácticas autonómicas favorecerían la construcción del “hombre nuevo”.

Sin duda estamos lejos de los procesos sociopolíticos de los años 60´ y 70´. Mientras en ese entonces la historia se debatía entre dos visiones antagónicas que se dividían el mundo, hoy –pese a los que hablan de multipolaridad- la visión hegemónica sigue siendo unipolar. De este modo, ni siquiera la inmensa crisis económica actual ha podido destruir la racionalidad técnica-ideológica-discursiva: la crisis se atribuye al alto gasto social, entregando como soluciones –sesgadamente neoliberales- “estrategias” de austeridad.

En este contexto, indignados, MST o EZLN –para bien o para mal- no son soviets, ni comandos comunales y cordones industriales, ni el movimiento 26 de julio, es decir, los actuales actores sociales aún se constituyen más como espacios resistencia ideológica y cultural, que como “coyunturas prerevolucionarias”.

De esta forma, si bien hay una fisura en el consenso hegemónico o –empleando otra terminología- una ventana de oportunidades, la modificación del consenso o la superación de la etapa de resistencia ideológica, exige la superación de la fragmentación y el sectarismo reflexivo y microsocial, para avanzar a la construcción de proyectos de largo plazo, de estrategias políticas que co- creen visiones –heterogéneamente- compartidas y que permitan que la historia no se vuelva una reiteración de improvisaciones.

Referencias 

Garretón. Manuel Antonio (2002) La transformación de la acción colectiva en Latinoamérica. Revista Cepal 76

Goicovic, Igor (1996) Movimientos Sociales en la Encrucijada entre la Integración y la Ruptura. Revista Última Década N°12.

Gramsci, Antonio (1988) Antología, selección de traducciones y notas de Manuel Sacristán Siglo xxi editores. España

Hinkelamment, Franz (2001). El Nihilismo al desnudo. Lom Ediciones.

Holloway, John (2011) Cambiar el mundo sin tomar el poder. El significado de la revolución hoy. Lom ediciones. Chile

Modonesi, Messimo (2008) Crísis hegemónica y movimientos antagonistas en América Latina. Una lectura gramsciana del cambio de época. Revista A Contracorriente. Vol 5. No 2. Pp 115-140.

Retamozo, Martín (2009) Las demandas sociales y el estudio de los movimientos sociales. Cinta de Moebio, Núm. 35. Pp. 110-127

Svampa, Maristella (2008) Movimientos Sociales, matrices socio-políticas y nuevos escenarios en América Latina. I Jornada de Análisis Crítico, Universidad del País Vasco.

Seoane, José; Taddei, Emilio y Algranati, Clara (2008) El concepto “movimiento social” a la luz de los debates y la experiencia latinoamericana recientes. En: Moreno, Oscar (coord.) Pensamiento contemporáneo. Principales debates políticos del siglo XX. Teseo: Buenos Aires, 2008.

Zibechi, Raúl (2011) Dispersar el Poder. Los movimientos como poderes antiestatales. Editorial Quimantú. Santiago.

Use Facebook to Comment on this Post