Fin de una Era

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Paulo de León

Junio termina y deja dentro de los eventos que sucedieron uno que puede ser determinante. Los mercados financieros fueron presa de un pánico severo en mercados emergentes. De hecho la fuga de capitales que generó la mayor corrección en 4 años en los valores bursátiles, fue generalizada.

Generalizada porque no sólo fueron los índices accionarios los que fueron liquidados, sino lo más preocupante, las deudas soberanas de todos los países emergentes. Esta salida masiva fue provocada en mi opinión por dos factores macro:

Primero, la confirmación que los países emergentes de Asia y Sudamérica están sufriendo una desaceleración mucho peor que lo esperado hace algunos meses. Recordemos la dependencia entre ambas regiones del planeta.

Segundo, la probabilidad, y ésta es la noticia más relevante, de que el superciclo de tasas bajas está por acabarse. Las palabras de Bernanke aduciendo que las inyecciones de dinero o política monetaria laxa conocidas como “Quantitative Easing” se terminaran resonaron a los cuatro vientos. Suena obvio, pero los agentes toman decisiones viendo la información día a día y pocas veces hacen el ejercicio de ver el gran panorama de las cosas. Las tasas de interés mundiales influidas por la tasa a 10 años del Tesoro de EEUU, es decir, la tasa de referencia más importante del mundo, empezaron un ciclo a la baja en la década de los setenta. Esto es hace 40 años, llevándolas de niveles de 14% a 1.5% hace algunas semanas, la más baja en la historia. Esto no es para siempre.

Las tasas de interés del resto de países también dependen de ella desde que la de EEUU es conocida como la “tasa libre de riesgo” o de referencia, sobre la cual se le pone el precio a todo instrumento financiero de largo plazo, incluyendo los países emergentes.

La trepada reciente la elevó a 2.6% que para términos históricos sigue siendo extremadamente baja pero que para efectos prácticos, basto dicho movimiento para causar la terrible fuga de capitales.

graficoLa tabla muestra como los índices accionarios de EEUU sufren el menor ajuste reflejando el buen estar y pasar de la economía más importante del mundo que contrasta con la matanza en índices accionarios emergentes. Resalta la caída de 38% de Brasil, 30% de Perú, 26% de Rusia y por supuesto el -25% de Chile.

También hay que resaltar la pérdida de valor brutal de la deuda emergente tanto en moneda local como en dólares de hasta 20%. Cuando los bonos caen de valor, significa que las tasas de interés aumentan. Y es precisamente esto lo que está causando el  pánico.

Para entender la dinámica de los mercados se utilizará la sencilla formula de valor presente neto que se usa para tomar decisiones de inversión y para valuar cualquier activo. El Valor Presente Neto de una inversión o un activo depende de dos grandes variables, en el numerador están los flujos futuros de dicha inversión o activo; los cuales deben de ser ajustados por el denominador que es la tasa de descuento. Esto es así porque un flujo no vale lo mismo si se produce hoy o mañana, esto es conocido como el Valor del Dinero en el tiempo. Los flujos del numerador dependen en términos macro de las perspectivas de crecimiento. Países que crecen más es más probable que los flujos de ventas crezcan más. Por otro lado, cuando la tasa de descuento aumenta, el valor disminuye.

Con ésta sencilla introducción teórica estamos en la capacidad de entender la masacre reciente. Cuando las perspectivas económicas son peor que lo pensado, los flujos futuros (expectativas) que se creían venían serán menores impactando en el valor presente. Es decir, golpe al valor de cualquier activo (inmueble, acciones, bonos, etc.). Y cuando la tasa de descuento aumenta, hay también golpe al valor de cualquier activo.

Ambas cosas están pasando y lo que hay es un efecto revalorización de activos. Bastaba platicar con cualquier amigo sudamericano y preguntarle el valor de las cosas y activos en sus países para darse cuenta que Sudamérica está viviendo una sobrevaluación económica ficticia producto de unos increíbles precios de commodities. Una fiesta de precio que duró casi una década.

Ahora que los precios de commodities caen y que las perspectivas del principal comprador de commodities que es China se tambalea, todo el ejercicio de valoración se tiene que recalibrar. Y es eso lo que estamos viviendo. Por el momento es una probabilidad pero juzgando por la severidad de las caídas las cuales fueron matizadas por eventos locales a cada país, parece ser que aquella brillante época de países emergentes que tanto se promocionó en la post crisis quedará como una promesa más.

Los crecimientos de Brasil, Perú, México, Chile, China y varios emergentes más vienen muy por debajo de lo esperado. Algo no consistente con un verdadero cambio de productividad, que es lo que finalmente impulsa y le da sostenibilidad al crecimiento con equidad de los países. Cuando el crecimiento es inducido por un efecto precio y no por uno de productividad, la inequidad crece. Y eso parece ser lo que se vislumbra dadas las recurrentes protestas sociales en Sudamérica. El descontento es derivado de un crecimiento que no “chorreó” y no iba hacerlo cuando se entiende que fue un fenómeno de precios y no el resultado de una nueva realidad productiva, social, estructural de los países.

Los políticos y en particular Chile que está en su etapa eleccionaria y a la luz de la tremenda caída de su índice, deben de cuidar bien sus palabras e intenciones. Los inversionistas no tienen fidelidad a los países por lo que hicieron por muy bueno que haya sido, sino lo son con el futuro.

(*) Magister de Macroeconomía y Magister de Economía Financiera de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Socio fundador de la empresa de inteligencia económica y financiera CABI.

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