Economía Experimental en el Siglo XXI

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Paulo de León

A la economía se le dice que sufre de la “envidia de la física” (physics envy) ya que sus integrantes pretenden llevarla al nivel de ciencia natural, algo que los pensadores de los últimos milenios han debatido sobre las ciencias sociales. Es decir, la dificultad de elevar a un conjunto de fórmulas universalmente válidas el comportamiento del ser humano, su entorno y las sociedades que ellos forman.

La experiencia vivida en los últimos años debiera de ser un remesón a la sobre teorización y la sobre matematización de aquello que es no teorizable ni matematizable. Esta discusión filosófica no es trivial, ya que a diferencia de física, donde si hay máximas, leyes y fórmulas universales; la economía o mejor dicho las decisiones y políticas económicas dan forma a las sociedades sus reglas de juego y su futuro. El objeto de estudio no sólo es un sujeto pero también un sujeto es el que hace el estudio que además sólo con el hecho de pensar sobre un problema ya lo está influyendo.

La economía está en una fase de reconocer su carácter de disciplina práctica cual medicina o cuál cocina. Ambas deben de nutrirse de un poco de teoría pero los verdaderos resultados derivaran de la experimentación y de la práctica.

Los procesos que se repiten una y otra vez son más sensibles al proceso de aprendizaje iterativo. La retroalimentación es clave en el aprendizaje, considere el número de veces que un tenista le pega a una pelota para perfeccionar un tiro especial. Son miles de iteraciones. En cambio la economía no goza de tanta iteración y por lo tanto, el proceso de aprendizaje es lento.

Algo así está sucediendo en el mundo en la actualidad. Preparar a los hacedores de política para la crisis que seguimos metidos y cuyas consecuencias seguirán en los próximos años, habría que someterlos no sólo a las teorías correctas sino a ese proceso reiterativo de simulación y retroalimentación. Lo malo es que las condiciones que estamos viviendo sólo tienen parangón en la Gran depresión de hace 100 años. Si, la teoría y la narración de ésas épocas están documentadas pero no es lo mismo leerlo que vivirlo.

En ese sentido la gran inyección de dinero de parte de los bancos centrales del primer mundo, es un experimento que hasta el momento ha causado y evitado una recaída mundial en recesión pero todavía no sabemos ni conocemos el espectro completo de sus consecuencias. La inyección se ha ido hacia las reservas de los bancos aproblemados y temerosos de inyectarlos a la economía vía crédito, como tradicionalmente lo hacen. La razón es sencilla, los banqueros ven riesgos y una economía lenta y suave.

Por otro lado, alguna liquidez la está capturando ni más ni menos que un puñado de mercados financieros. Uno de ellos es  la bolsa de EEUU, el S&P 500 principal índice accionario de dicho país, ha roto niveles históricos en las últimas semanas. Esto debiera de llevar a que haya fiesta en el resto de mercados accionarios, pero no. Por ejemplo el ETF que sigue a Chile (ECH) está en su peor momento en dos años y en una caída drástica provocada en parte por la depreciación pero también por la caída en el precio de las acciones. Algo así le pasa a los commodities e índices accionarios de los países emergentes.

De tal manera que la liquidez no se ha ido a los países que han prometido mayor crecimiento y ser el motor de actividad del mundo. Por algo será, tal vez no son tan robustos y siguen siendo países secundarios en materia de importancia.

El otro índice que si se ha beneficiado claramente es el Nikkei de Japón que ha subido casi 50% en seis meses. Japón y el cambio de Primer Ministro ha traído un nuevo experimento económico tras más de 20 años de un país que apenas crece y es tradicionalmente deflacionario, acumulando frustaciones y ahora recientemente riesgos de sobrevivencia, particularmente su sector exportador que ha sido desplazado por innovación, productividad y otros atributos de sus competidores como Corea y China.

S. Abe ganó y salió decidido a terminar esta lenta amargura económica. Sus comunicados y decisiones tratando de influir las expectativas fueron acompañados por acciones que dijo iba a hacer: duplicar la base monetaria o “inyectar” lo que tenga que inyectar para que haya inflación y el PIB nominal crezca lo que ayuda a licuar la deuda pública pero también a volver a poner en forma la competitividad.

Tras 6 meses del experimento, el Yen se ha depreciado más de 30% y el Nikkei ha volado. Los mercados le creyeron a Abe, y ahora hay un renacer de la industria exportadora, no por mejoras reales de competitividad sino por un diferencial de precio que los ha abaratado. Bien por Japón y bien por los consumidores del resto del mundo que ahora tendremos autos y productos electrónicos japoneses mucho más baratos.

La depreciación inducida no trajo un aumento del riesgo financiero en Japón, tanto el Estado como las empresas se endeudan en yen. Pero si trago malestar en el G20, Alemania, Corea y China están enojados por este rompimiento de la promesa de no iniciar una guerra de monedas por parte de sus miembros. Pero Abe prefiero privilegiar el bien de su país que el común. Esto generará reacciones y es un elemento de riesgo definitivamente para las relaciones políticas mundiales. EEUU se ha marginado del experimento, primero porque se beneficia de la depreciación del yen pero también porque ellos están haciendo lo mismo en desmedro del Euro.

Una cosa es segura, ese auto o tv japonés que tanto le gusta, está ahora más alcanzable.

*Magister de Macroeconomía y Magister de Economía Financiera de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Socio fundador de la empresa de inteligencia económica y financiera CABI.
Fotografía:http://blog.ciencianueva.com

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